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Está bien tomar una copa, me dejan. Aunque quien dice una, dice dos y van…

En realidad es la seguridad que me dabas lo que extraño. La afirmación de que no había nada intrínsecamente malo en mí, que podía sentir y vivir y hacer al igual que el resto del mundo – proyectar, hacer vida con. La danza de Alter y Ego.

Y me da rabia la facilidad con la que lo lográs. 

Porque la verdad es que me sigue costando mucho encontrar un mismo lenguaje, un código en común, un marco de referencia de base similar. 

Este año tengo 27 años, es la edad que predijo la bruja. Ya sé que no resultaron ser ciertas otras videncias, no debería asombrarme si pasa lo mismo, pero me sigo aferrando a lo que me contaron hace diez años. 

Como cuando prendo una vela, o sahúmo la casa, o le rezo a diosas en las que no creo.

Por favor, que no haya nada roto en mí. 

 

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