Recaída

Me empecé a sentir mejor y dejé de hacer los ejercicios. Fue de a poco, primero espaciéndolos. Después, ignorándolos por completo. Pensé que las pastillas solas iban a hacer todo el trabajo, así que dejé de poner de mi parte. También mezclé todo con alcohol, porque la sidrita que sobró, y el culo de vino que se va a poner feo, y el zoom con amigos, y el helado vegano que es horrible pero sabe bien si hacemos un terremoto.

Volví al primer casillero. El psicólogo no lo caracterizó así, simplemente lo llamó una “recaída”, pero básicamente fue eso lo que pasó. De nuevo noches enteras sin dormir, crisis de ansiedad, angustia interminable.

También la compulsión, sobre todo en las compras. Que el sillón, que la silla, que la mesa de arrime, que el perchero, que esta novela, que esta otra novela, que este libro importado, que este libro que mencionan en el libro importado, que auriculares inalámbricos porque son baratos y se me rompieron los míos, que lentes nuevos porque se me rompieron mis últimos lentes nuevos – bueno, estos últimos podrían justificarse. ¡Pero si hasta brumas áuricas! BRUMAS ÁURICAS. CON FLORES DE BACH. AROMATERAPIA, YO. Que tengo que ir a terapia dos veces por semana y sentir que me ahogo dos veces al día simplemente porque no creo en nada y no puedo sostener el peso que supone mi propia finitud.

Y encima no huelen bien, y una tiene un aroma fuerte a jazmín, un desencadenante de mis migrañas.

Supongo que entra dentro de todas mis contradicciones, como el altar con las fotos de mis muertas rodeadas con cristales energéticos, el cuenco en el que ofrezco sidrita cada vez que tomo, el inciensario donde quemo yuyos y los desparramo por toda la casa como si fuese un cura, el portavelas lleno de cera usada o la bolsa que tiene la ilustración dentro de un triángulo de un cuchillo atravesando un cerebro y la palabra “Pensamiento” en mayúsculas.

Dejé de un lado las novelas y volví a leer teoría, me estoy poniendo al día con libros que siempre tuve pendientes. Volví a la fenomenología social, de la que no me acuerdo nada, salvo el texto ese de Butler sobre fenomenología y feminismo. Pienso en esto y quiero abrir mercadolibre y comprar algo de Merleau-Ponty.

Me fascina la meta-teoría. Necesito poder encontrarle la relación a todos los teóricos que me interesan, como ese texto fantástico de Irene Rafanell sobre los Hechos Sociales y el modelo performativo. ¡Durkheim y Butler, juntos! O su tesis sobre la teoría del habitus y la performatividad, fascinante.

Debería estudiar de una vez, antes de que se me termine de fundir el cerebro. Pero no, antes que eso, más compulsión – anotarme y pagar un curso que no me interesa del todo y que no me termina de cerrar.

Mejor me pongo a hacer los ejercicios, que el pánico se me da bien.

 

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