Aproximaciones a la Muerte #1

Hoy vamos a hablar de vos, pero sin hablarte a la cara ni mirarte a los ojos. O a tus cuencas, según la representación que elijamos.
Sólo voy a tomarme esta hora para escupir las cosas que me preocupan. 

¿Cómo es el segundo previo antes de morir? ¿Existe conciencia antes de perder la conciencia?

Si el ser = a la conciencia y el no ser = no conciencia, y la muerte es dejar de ser, no debiera tenerse conciencia del lo momento en el que se deja de ser. 

No puedo concebir el no existir, el no pensar. Uno se imagina la muerte oscura, solitaria, fría, triste. Pero no es. No se puede tener conciencia de la muerte porque uno simplemente ya no es. 

Y la espiral sigue y da vueltas y sigue y da vueltas. 

No puedo pensar en la vida después de la muerte, aunque me gusten los programas de fantasmas y a veces hable con mis muertos. 

La teoría espacial me da la certeza de que no existe nada más. Esto es todo, amigos. 

Pero si esto es todo, ¿cuál es el propósito? Pues supongo que ninguno. Qué nihilista todo. Pero es así. O a lo sumo, es un propósito biológico, ¿no?

“Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren”, la frase que queda grabada en la conciencia de los jóvenes tras reiteradas clases de ciencias naturales. Me acuerdo de Obrad, con su voz monótona, repitiendo una y otra vez eso. De los dibujos que nos hacían hacer del ciclo de la vida. 

No me trae consuelo pensar que la materia no se pierde, sino que se transforma. ¿De qué sirve creer que vas a vivir como sustento de un árbol si no vas a ser cognoscente? ¡Ni siquiera vas a sentir! Las plantas sienten, entiendo yo, aunque los veganos nos digan que no. 

Eso de que todos somos polvo de estrellas no me sirve para nada. Nunca pude ver Cosmos, me dispara la ansiedad a límites inesperados. 

Volvamos a la vida después de la muerte – ninguna idea me cierra. Ni la reencarnación, ni el Paraíso, ni nada. No creo que los registros akáshicos ni en otras dimensiones. 

En la Biblia no dice en ningún lado que cuando te morís “te vas al Cielo”. Por lo que yo entiendo de haberla leído, y esta sería una razón importante para no ser cremado (aunque creo que la Santa Iglesia termino permitiéndolo), uno se va al cajón y espera al Día del Juicio, cuando Diocito todo poderoso te levanta, te juzga y te salva o no de esa Segunda Muerte. 

El concepto del Infierno, ¿de dónde lo sacaron? Yo sólo recuerdo el Lago de Fuego del Apocalipsis, Libro que leí incontables veces cuando mi papá me obligaba a ir a la Iglesia. 

Todos tenemos en la cabeza la imagen de lo que le pintó a Dante Alighieri, pero no hay ninguna revelación ahí. 

Siempre me gustó que el nombre alternativo, por decirlo de alguna manera, del libro del Apocalipsis sea ese – Revelaciones. 

Y todo el tema de las vidas pasadas y el Karma no tiene gollete. El crecimiento exponencial de la población, por un lado. Su uso para justificar la dominación de una casta o clase sobre la otra, por el otro. 

Detesto todo esencialismo. Mi formación teórica y mi militancia política me hace negarlos, es todo pura Metafísica de la Sustancia. No somos nada previo a ser sujetos generizados, gente. 

Por eso me asombra muchísimo la búsqueda de alivio por parte de la comunidad queer en cosas como la adivinación o la Astrología. Insisto y vuelvo a insistir en que son mutuamente excluyentes, por favor. 

Creo que esta es otra de las razones por las que dejé de estudiar. Si la Sociologia (o las Ciencias Sociales o la Teoría Social) es una Ciencia que incomoda, a mí ya me dejó psiquiátrico. 

Y sin embargo, pese a todo, la extraño, la leo y la sigo amando. Qué neurosis. 

Volvamos entonces a la idea de “propósito”. No lo hay, ¿verdad? Otra de las mentiras para mantener el orden. 

Pero es todo demasiado complejo y maravilloso para que haya sido creado al azar, y eso es lo que me da un hilito de esperanza cuando pienso en que si esto es todo, más bien valdría matarme de una vez y ahorrarme el sufrimiento del temporizador y de la sensación de tener un marco de tiro en la frente. 

O lo que me permite pensar que si una luz parpadea en mi cada es mi mamá pidiendo que me tranquilice. O que si el viento tira una foto de mi hermana cuando estoy triste, es ella diciéndome que estoy acompañado. 

El Ser Humano es, finalmente, uno lleno de contradicciones. 

Nada me distingue entonces de aquél que cree que la posición de las estrellas y los planetas al momento de su nacimiento determina su personalidad y su suerte. 

PD. Sergio te manda saludos. Me pidió que bailáramos, pero creo que es un poco pronto para eso. Dice que un amigo suyo siempre te sacaba a bailar. Si existís y te lo cruzás, mandale un saludo de mi parte, que me hubiera encantado conocerlo en persona.

 

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