Si te mantienes cerca de su campo de energía, estarás protegida.

Hoy estuve a punto de cancelar terapia a último momento, pero mi analista me ganó de mano y me dijo que hoy no podía ir al consultorio. Mejor, porque no tenía ganas de ir y no tuve que pagarle la consulta. Una pequeña victoria para mí.

Es que nuestra última sesión no estuvo tan buena. Bueno, en realidad se supone que sí, pero a mí me dejó muy mal. Me dijo que sigo muy enojado y que te tengo todo el tiempo presente, que cualquier cosa me hace hablar de vos y que tengo que dejarte ir un poco, para que las cosas empiecen a acomodarse. Imaginarme eso volvió a partirme a la mitad.

Pocas veces sentí tanto dolor como cuando me enteré que te fuiste. En ese preciso momento, una parte de la experiencia humana se me terminó para siempre, de una manera tan repentina, tan salvaje, tan injusta.

Como con tantas otras pérdidas, que no se asemejan en absoluto a esto, no son ni un gramo de arena en el Sahara en comparación, evité escribir para guardar un poco la compostura.

Pero en mi cabeza ya escribí nuestras memorias. Tengo el índice y los títulos de cada uno de los capítulos, con cada una de las anécdotas que me ayuda a darle un poco de forma al ser maravilloso que fuiste y que fui por vos, que fuimos juntos.

Lo pensé como mi libro favorito, del que te hablé varias veces, el de Mary-Louise Parker y las cartas que escribió a los hombres de su vida en parte como agradecimiento y en parte como excusa para narrar su vida.

Son decenas y decenas de cartas que te escribo y en las que te vuelvo a contar todo lo que vos ya sabés, pero que necesito que todo el mundo sepa. Que todos se enteren de la calidad del ser humano con el que alguna vez tuvieron el privilegio de compartir el mundo, y el que me ayudó en gran parte a ser quién soy.

Ay, si supieras todo lo que hice este mes invocando tu nombre, los desastres que protagonicé. Toda esta situación no ayudó para nada con mi carácter impulsivo/compulsivo y empecé a llenar con todo lo que pude el agujero del tamaño de mi alma que quedó en el medio de mi pecho desde esa mañana. Hasta un altar te hice, porque eras mi médium vidente y porque Kim Russo estaría orgullosa de nosotros.

Sos mi persona, atravesás cada aspecto de mi vida y te me aparecés en todo lo que hago. ¿Cómo pretende esa mujer que no te llame en cada oportunidad que tengo, si te voy a extrañar toda la vida?

 

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