ocurrencia de fuego no controlada que puede afectar o abrasar algo que no está destinado a quemarse

en bucle, se repite:

“se quema el equivalente a tres canchas de fútbol por minuto”.

y no sólo la amazonia,

todo,

lo que se consume frente a mis ojos y por lo que no puedo hacer nada.

las sillas de ruedas que arrastro por los pasillos de los hospitales,

los charcos de agua a sus pies después de sentarse en un banco,

frenético, me arranco la piel, mi cuerpo va sumando cicatrices.

y no puedo hacer nada.

Hace un rato elegí el cuaderno con los renglones más angostos que encontré y, por primera vez, escribí cómo realmente me siento. Con tinta azul, de la que tarda en secar, como esa que manchaba mis camisas blancas cuando iba al colegio.

 

Puede ser que quiera ampliar su territorio o simplemente tantear el terreno que lo rodea.

Mañana se cumple un año de la llegada de Lolo a casa. Lo trajeron al cumpleaños en una caja de regalo, supuestamente listo para poder abandonar el seno materno, algo de lo que nunca estuvimos del todo convencidos. Se aferró inmediatamente, supongo que olfateando algún rastro de la gata, aunque ahora me gusta pensar que puede haber sido por la alergia. 

¿Vos qué hacés cuando estás tan molesto que no cabés dentro de vos mismo? A veces me irrito tan fácilmente que me dan ganas de gritar que me dejen en paz, que me quiero ir a casa.  

La cena de hoy me puso verdaderamente de este humor.  Tuve hasta vergüenza, nuevamente las ganas de salir corriendo. Ya no tolero compartir espacios cuando está salpicado, se pone tan denso como podría ser el objeto más denso del universo. ¿Los agujeros negros son los que son así de densos? Bueno, lo más parecido que se pueda ser a eso. Así.

Inmediatamente después sentí una angustia terrible, pensando en la fantasía de una familia más allá de la familia que imaginé a fuerza de ignorar todo lo que me dejaba un mal sabor en la boca, haciendo énfasis en todas las veces que me equivoqué.

Y fue en ese momento en el que creí que no hay nada más allá de la sangre, que todo lo demás se construye en el aire, y que lo único certero es lo que hacemos desde la más profunda, verdadera y honesta soledad. Luego, la paz.

Hace unas semanas que Lolo no aparece. Algunos dicen que vieron cómo un colectivo lo atropelló cuando cruzaba la avenida a unas cuadras de casa. Otros, que finalmente los del taller mecánico de la esquina se lo robaron, como amagaron tantas veces. 

Se une a la larga lista de gatos que habitaron transitoriamente las paredes de esta casa, que compartieron nuestras camas, decoraron nuestras fotos e hicieron sangrar nuestras pieles hasta desaparecer. Pero él fue uno de los especiales – de los queridos, de los que protagonizaron anécdotas y, qué contemporáneo, de los que se convirtieron en memes. 

Pérdida.