Por tanto, si se enfoca a la salud, la música influye positivamente a grandes rasgos.

Aunque las experiencias sean universales, me sigue volando la cabeza que las cosas que quiero decir ya las hayan escrito antes, casi siempre en forma de canción.

Ya no sirve postear videos en Facebook, sólo lo miran las señoras. Y compartir en las historias de Instagram lo que estás escuchando no tiene impacto. Me haría una cuenta de Twitter pura y exclusivamente para publicar fragmentos.

Ojalá se usara todavía el Fotolog y pudiera publicarlas como epígrafes de fotos buscadas en Google, o dedicar indirectas a través del subnick del MSN. Quizás lo que quiero en realidad es volver a ser adolescente.

Y mientras tanto, volví a disfrutar de Lorde.

¿Notaron que la gran mayoría de las canciones son sobre (des)amor? No hay respiro.

 

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