Cualquier intento por dejar de estar en este momento puede resultar contraproducente

Ayer me acosté y un recuerdo se me vino a la cabeza – esa noche que me llamaste por teléfono cuando terminaste de leer Paradise Kiss, llorando porque el final te parecía muy triste.

Si tengo que ser sincero, no me acordaba bien del final, así que tuve que buscarlo. Y sí, qué cosa más agridulce, como todo lo que me gusta.

Te pienso seguido, sobre todo en esas noches en las que me gustaría poder resolver todo agarrando la percha con la camisa y el pantalón del colegio y yendo a tu casa para quedarnos despiertos.

Qué grandes que estamos y qué injusto que es que no se pueda volver atrás.

 

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