Control

Al final,

no sos la vara con la que mido al resto,

sino con la que me mido yo.

Afán de demostrar que,

aunque sea,

en algo soy mejor.

A veces me gustaría poder,

como en ese capítulo,

hacer que me saquen de adentro,

como si separaran de mi sangre el metal,

los restos que me quedaron de vos.

 

28

Suelo preguntarme cuánto tiempo tardaría alguien en preguntarse por mí o empezar a buscarme si desapareciera, especialmente si pasara un fin de semana.

Aunque le tengo terror a mi muerte, fantaseo mucho con el impacto que tendría en los otros. Me encantaría poder presenciar mi propio funeral ¿Quiénes me llorarían?

Hoy hace un año me asaltaron yendo a terapia. Me golpearon un poco, pero no pasó nada, pude analizarme igual e ir a la Marcha.

Mi analista ya me dijo que no es necesario estar mal para que la gente me quiera. Pocas veces me sentí más querido como esa noche.

 

Cualquier intento por dejar de estar en este momento puede resultar contraproducente

Ayer me acosté y un recuerdo se me vino a la cabeza – esa noche que me llamaste por teléfono cuando terminaste de leer Paradise Kiss, llorando porque el final te parecía muy triste.

Si tengo que ser sincero, no me acordaba bien del final, así que tuve que buscarlo. Y sí, qué cosa más agridulce, como todo lo que me gusta.

Te pienso seguido, sobre todo en esas noches en las que me gustaría poder resolver todo agarrando la percha con la camisa y el pantalón del colegio y yendo a tu casa para quedarnos despiertos.

Qué grandes que estamos y qué injusto que es que no se pueda volver atrás.