Bate-papo

Lo único que puedo escuchar, mientras seguís ahogándome en ese intento de poder sentir aunque sea algo de placer, es cómo mascás el chicle con la boca abierta.
También se filtran algunas frases en ese idioma del que siempre desconfié, tan cercano a Nosotros como ajeno lo siento yo.
Las transparencias del lenguaje no funcionan conmigo, sólo evocan en mí antiguas palabras prohibidas, con sus ceremonias secretas y sus pactos con deidades a las que es mejor evitar.
Suenan obscenas y tienen un color percudido, sucio y gastado por un roce constante. Pretenden recordarme una complicidad que nunca existió y que me enferma de tan sólo imaginármela.

No estoy tan equivocado con el portugués, siempre me deja un mal sabor de boca.