Repetición

¿Cuántas veces se puede volver a empezar? Cada intento fallido no hace más que contribuir a la erosión de mi paciencia y de mis anhelos.

Cada iteración es más corta, porque uno aprende a valorar el tiempo, lo más irrecuperable de todo lo irrecuperable.

Aunque todavía la esperanza se niega a abandonar el campo de batalla, aferrándose de lo que puede, la apatía crece y amenaza con ocuparlo todo, con declararse la única ganadora posible y acabar con la performance de una vez por todas.

Quiero creer, pero cuesta. Y vaya que cuesta.